Diálogo entre Sergio Gaspar y Carlos Fernández López: ¿qué es poesía?

SOUNDSCAPE_cover_web

Sergio Gaspar. ¿Qué es poesía…? Yo te lo pregunto.

Carlos Fernández López. Las facetas de la poesía son tantas, y el término está tan cargado culturalmente, que una definición analítica me parece, por momentos, inasequible, tanto que me cuesta refrenar ante la pregunta la tentación lezamiana: “un caracol nocturno en un rectángulo de agua”. Es verdad que hay definiciones analíticas fascinantes, y poéticas en sí mismas, pero la poesía, la más radical al menos, siempre parece escurrirse y renacer en lugares ajenos a los acotados por las definiciones preexistentes.

Sergio Gaspar. Mi pregunta era una forma traviesa y juguetona de iniciar esta charla. La palabra poesía, en efecto, parece un vaso sin culo. Por más líquido, por más definiciones que le echemos, se resiste a llenarse. Como tú afirmas, como han afirmado Cortázar y tantos otros, los poetas que hemos perdido la ingenuidad tenemos la impresión de que la poesía se queda fuera de cualquiera de sus definiciones y nos invita a imaginar una definición distinta. Obviamente, pasado el deslumbramiento inicial que nos produce, esta definición se vuelve también parcial e insatisfactoria. ¿Deberíamos entonces renunciar a definir la poesía, es decir, a reflexionar sobre la poesía y limitarnos a escribirla…? Creo que no. La figura del poeta-crítico, del creador que reflexiona sobre su poesía y la poesía, es central en la lírica moderna. Y muy fructífera. Los ejemplos abundan: Valéry, Eliot, Salinas, Paz, Valente… Incluso iría más lejos y me atrevería a decir que, a menudo y en casi todas las épocas, escribir poesía se ha combinado con reflexionar sobre la poesía, implícita o explícitamente. ¿No lo hace Garcilaso, al introducir los versos y modos italianos? ¿No lo hace Góngora, con su osada propuesta culterana? Y, si nos fijamos en los románticos alemanes o ingleses, aquello es un no parar de pensar en la naturaleza de la poesía… Citando libremente a Pessoa: el poeta es un pensador de la poesía.

Sergio Gaspar. Uno y Cero Ediciones

Carlos Fernández López. Yo creo que pensar y definir la poesía son dos cosas distintas, aunque no excluyentes, y, sinceramente, tengo dudas sobre la necesidad de que el poeta formule de manera explícita y por escrito sus pensamientos sobre lo que sea la poesía; porque implícitos están siempre en los poemas. Aunque soy muy consciente del gran aporte cultural de los poetas-críticos que mencionas –a los que, en distinta medida y por razones diferentes, admiro–, me parece que todos han tendido en exceso a modelar el canon de sus respectivas tradiciones nacionales, no solo a través de sus textos teóricos y críticos sino también de su vida de próceres de la poesía francesa, británico-norteamericana, mexicana y española. Y, la verdad, no estoy seguro de que ellos sean los autores de los mejores libros de poemas de su tiempo, aunque sí, quizá, los poetas más significativos en términos culturales. Es más, el propio Pessoa, a quien tú citas libremente, ofrece, en mi opinión, un modelo alternativo de lo que pueda ser el poeta pensador, alejado del modelo del poeta-crítico.

SG. Está claro que ser un poeta-crítico no te asegura escribir buenos poemas. Y no serlo tampoco te lo asegura… Pedro Serrano, un poeta mexicano relevante, publicó en 2011 un ensayo en el que trataba entre otros asuntos de las luces y las sombras de esta clase de poetas tan influyentes en sus tradiciones nacionales. El ensayo se titula La construcción del poeta moderno. T.S Eliot y Octavio Paz. Recomendable lectura, en la que una vez más un poeta reflexiona sobre la poesía. Pedro Serrano es también el editor de www.periodicodepoesia.unam.mx, una web que vale la pena visitar. Y, ya que sale el asunto de las webs y ambos hemos publicado nuestros últimos libros de poemas en www.unoyceroediciones.com, editorial genuinamente digital, ¿por qué no hablamos de la relación entre la poesía y el mundo digital? ¿Nos obligarán el formato y los usos digitales a repensar la poesía, tanto en algunas de sus formas y contenidos internos como en su manera de circular socialmente? Las preguntas se amontonan: ¿se trasladará la edición de poesía básicamente a editoriales digitales?; ¿cómo será la crítica de poesía en un universo poético digitalizado?; ¿se consolidarán webs específicas de creación y crítica de poesía con prestigio y capacidad de influencia o predominará una proliferación de webs, blogs, etc., en la que tienda a desaparecer cualquier tipo de jerarquía crítica y surjan nuevos procesos de formación del canon?; ¿dejarán de venderse –y comprarse– libros de poesía en las librerías tradicionales?; ¿son, a la larga, incompatibles el concepto libro de poesía, que al fin y al cabo es una creación reciente en términos históricos y ligada en buena parte a la industria del libro de papel, y el mundo digital?; ¿abundarán los poemas y series de poemas, sobre todo, pero no los libros de poesía?; ¿accederemos a la obra poética de los autores principalmente a través de sus propias páginas, pagando o sin pagar?; ¿o a través de webs colectivas de autores, algo así como una cooperativa de poetas, que a lo mejor ofrecerán gratuitamente sus obras, o a lo mejor las cobrarán de alguna manera, o a lo mejor lograrán un patrocinio, o alguna forma de publicidad?; ¿sustituirán estas webs individuales o colectivas de poetas no sólo a las editorales clásicas sino también a las editoriales digitales, que se quedarán por el camino, cumpliendo así el sueño anhelado de algunos escritores de asesinar al editor, enterrarlo para siempre, hacerlo desaparecer?; ¿se publicarán y difundirán los premios de poesía institucionales digitalmente, en el supuesto de que sigan existiendo estos galardones, tan numerosos en España?; ¿llegará a ser premio Nobel de literatura, como Juan Ramón Jiménez u Octavio Paz, un poeta que nunca haya publicado un libro en papel, un poeta radicalmente digital?; ¿se estudiará la obra de esa clase de poetas en los libros de textos y en las universidades del futuro?; ¿tenderá, por el contrario y como reacción, a abandonar la poesía el mundo digital y a reivindicar la publicación y la circulación en papel, como una seña de identidad?; ¿será la poesía del porvenir poesía nuevamente en papel, para círculos reducidísimos, tras una etapa de proliferación digital?

CFL. Para mí no solo se trata de una cuestión de falta de garantías, que, como bien dices, nunca existen en ninguna dirección, sino también de ser conscientes de que optar por este tipo de figuras –frente a otras, o a las producciones aisladas– implica valorar a autores que tienden a modelar el canon de acuerdo a sus intereses, con los riesgos de empobrecimiento que eso supone. Pedro Serrano describe con gran lucidez en su libro, lamentablemente muy poco divulgado en España hasta donde yo sé, los casos de T. S. Eliot y Octavio Paz, pero no conozco a nadie que haya hecho un trabajo semejante con los otros poetas a los que mencionas, aunque es cierto que el grupo del 27 ya ha sido sometido a crítica por su modo de influir en la conformación del canon poético de su tiempo.
Por lo que respecta a los libros digitales de poesía, yo no me siento en condiciones de hablar de su futuro, pero sí de comentar qué es lo que a mí me atrae de ese mundo y de algunos retos a los que, en mi opinión, se enfrentan lectores, autores y editores. Lo que a mí más me interesa, a día de hoy, del libro digital es su capacidad para servir de medio para acoger las distintas formas de diálogo que existen entre la poesía y otras artes, que es un ámbito en el que vengo trabajando desde hace años. Por esa vía creo que el libro digital puede encontrar la especificidad que todo nuevo formato persigue.
No obstante, no pienso que ese sea un camino fácil y supongo que tardará bastante tiempo en generalizarse porque el trabajo multidisciplinar, o colaborativo entre los poetas y artistas, todavía es minoritario y porque este tipo de libro híbrido (donde la letra convive con el audio y el vídeo) aún es muy poco frecuente, aunque ya haya dado lugar a libros singulares y memorables, como son –por no salir de los nombres que tú mencionas– la edición digital de The Waste Land de Touch Press, http://www.touchpress.com/titles/thewasteland/, o la de Blanco de Conaculta y FCE http://www.poemablanco.com.mx/.
Al margen de la mayor presencia de la interdisciplinaridad, lo digital plantea a autores, editores y lectores otros retos que considero mayores y que tus preguntas recogen: cómo repensar desde las nuevas plataformas de comunicación la propiedad intelectual, la lectura y la edición de poesía.

CarlosFernandezLopez

SG. También a mí me interesa, aunque no me apasiona por el momento, el reto de la interdisciplinaridad que nos propone a los poetas el libro digital… A los poetas, y a los narradores, y a los ensayistas, y en general a la literatura. No sé si una profundización en los libros digitales e interdisciplinares, una generalización de su creación y su uso, podrían modificar la idea que tenemos de la poesía y del autor de poesía, haciendo que deje de ser una isla para transformarse en parte de un archipiélago… Tú te adentras de alguna manera en ese territorio en Soundscape. ¿Qué pretendes exactamente?

CFL. Como he dicho en otro lugar, para mí el diálogo con las otras artes es una necesidad y una de las formas de asedio y encuentro con lo poético. Considero el arte un proceso interactivo y plural y trato de ser consecuente con esta idea. Por eso me interesan los proyectos interdisciplinares, que me parecen una forma privilegiada de experimentar la otredad. En la medida en que los formatos y los editores me lo permiten, trato de que en mis libros quede una huella de este trabajo, por leve que sea.

SG. Me gustaría que especificases con qué otras artes dialogas, qué aspectos te atraen de ellas y, sobre todo, en qué medida han influido internamente, textualmente, concretamente, en tu obra poética.

CFL. Yo he mantenido con otras artes diálogos implícitos y explícitos. No comentaré los primeros, al menos temáticamente, porque son los más comunes entre los poetas y porque yo mismo he decidido no ponerlos de manifiesto en el plano más evidente de la escritura para no ahogar otras interpretaciones posibles, buscadas por mí o no. Cuando he publicado en un libro un poema inspirado, total o parcialmente, en una coreografía, una película o una obra plástica he querido que el texto se leyese (también) al margen de ese referente. Sé que este modo de proceder dificulta la reconstrucción del catalizador primero, pero eso no me preocupa tanto como lograr un poema que se sostenga sin necesidad de apelar al punto de partida inicial; aunque no se me escapa que, incluso cuando éste se explicita, hay lecturas que lo desbordan si el poema lo permite.
Por lo que respecta a los diálogos explícitos, yo he trabajado, con pintores, músicos, bailarines, fotógrafos y vídeoartistas y de todos he aprendido muchísimo en el contacto cotidiano y el trabajo de taller. Con independencia de que el producto final haya sido más o menos logrado (o incluso frustrado), colaborar con ellos ha modificado mi praxis y también mis maneras de entender la tarea del artista. Considero que, en todas las circunstancias, mi visión de lo que es el arte como hecho técnico y social se ha visto enriquecida, en especial en aquellos casos en que los que he trabajado en otros países, en espacios físicos y marcos culturales que no me son tan familiares como los de la geografía y poesía española. Estas experiencias me han servido para conocerme más a mí mismo, refinar mi entendimiento de lo común y lo específico de las distintas artes y desautomatizar las rutinas y prejuicios de mis modos de hacer. Doy un ejemplo concreto de ello: los poemas ecfrásticos de Materiales para el desastre me obligaron a escribir las obsesiones de Héctor Solari y hacerlas mías, a trabajar de una manera menos impulsiva y con plazos muy distintos a los que yo suelo manejar; fue un ejercicio terrible, pero hermoso.

SG.– En realidad, la relación entre poesía y otras disciplinas artísticas viene de lejos… Un ejemplo muy conocido, y muy fructífero, es el de la poesía simbolista con la música y la danza. Yo mismo, en algunos momentos de mi libro Aben Razin, tuve presente la idea del tema con variaciones de la música barroca para organizar el ritmo del material poético. Es posible que los usos digitales de la poesía multipliquen los vínculos con las otras artes a lo largo del siglo. No sólo es posible: está sucediendo. Sin embargo, en mi caso, me interesa dialogar sobre todo con otras textualidades lingüísticas, sean literarias o no. Yo soy una criatura muy lingüística, para lo bueno y para lo malo. Escribo a menudo y muy conscientemente desde un texto anterior, reconociéndole su valor, y contra ese mismo texto, proponiendo su relectura y su revisión. Éstas dos pre-posiciones podrían condensar mi posición ante la escritura: desde y contra. En mi libro Estancia, reeditado hace poco en www.unoyceroediciones.com, hay ejemplos clarísimos de la dialéctica desde-contra, que es fundamental en la conciencia humana. Mi poema “La tarde con Stevens” arranca del misterioso y etéreo poema de Stevens “Trece maneras de mirar a un mirlo” y lo convierte en un texto duro y narrativo, en el que un hombre viola y mata a un niño en un bosque. En mi poema “Enunciado”, actúo como el doctor Víctor Frankenstein cuando creaba ilusionado a su monstruo. Elijo relatos narrativos pornográficos, o trozos de ellos, bastantes encontrados en Internet, en ese cementerio mayor que los cementerios anteriores de las librerías y bibliotecas clásicas de que disponíamos, y los traigo a la página, a mi laboratorio, los monto, los fundo, y surge un enunciado que es una reflexión literaria sobre la pornografía en la actualidad. Los poetas anteriores hablaban fundamentalmente del amor. Sobre todo, si eran y son españoles. Los poetas del futuro inmediato, si quieren seguir hablando del amor, a lo mejor deberán usar la pornografía.

Share this post



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies.